Post-it [#72]:Si mañana nunca llega (II)

Los huesos se rompen, los órganos estallan, la carne se desgarra. Podemos coser la carne, reparar el daño, calmar el dolor. Pero cuando la vida se desmorona… Cuando nosotros nos desmoronamos… no hay ciencia, ni reglas exactas. Tan sólo tenemos que dejarnos sentir así. Y para un cirujano, no hay nada peor ni mejor que eso.

Krista Vernoff en 5.03.

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Post-it [#71]: Vivir para contarlo

Todos somos escritores, sólo que aún no sabemos cuál es nuestra historia.

En How I met your Mother.

¿Qué tiene el universo alternativo de If / Then que nos deja con una sonrisa en la boca? Fácil: personajes buscando un lugar. Puedes llamarlo quirófano, novio, embarazo, especialidad, como quieras, pero los residentes que nos muestra el 8.13 buscan, encuentran, se engañan, se refugian, se desengañan… es decir, en él GA vuelve a ser la serie de aprendizaje que fue durante las cinco primeras temporadas. Recupera esa esencia que los llenaba de dudas y rabia. Que los obligaba a crecer, amar, cortar.  

¿Qué tiene If / Then que nos deja con un gusto amargo?  El pie forzado vuelve todo demasiado burdo. La manera en que eligen citar momentos claves es más propia del copy paste que de un guión fluido, Sandra Oh no merece un personaje-maqueta ni siquiera en un universo paralelo y podría seguir enumerando fallas, pero no importa, porque logra  entretener y ser un enorme subrayado a lo que la octava temporada nos está queriendo decir: cada uno crea su propio destino.Y  hasta dios sabe cuán atractiva se pone  esta serie cuando arremete contra el determinismo.

 Tal cual, Ellen Pompeo gritándole a Kate Burton reactiva las células de la anatomía de Grey , pues  llega diciéndole al televidente: está chica que ves riéndose aquí con un bebé y casada con un galán de comercial, sobrevivió al peso de semejante historia. Sí, porque hasta ahora la S8 va sobre sobreponerse al destino trazado; acción y reacción.

Sobre tintas rojas, borrones y ríos de corrector. Sobre  mentores, lecciones, útiles, mochilas,  toneladas, genes, accidentes, riesgos, causas perdidas. Trata sobre vivir con las decisiones que tomas. Y como diría Torres: “That is adult”

No en vano la segunda mitad de temporada arranca con esa oda a Meredith y Alex llamadas Suddenly & The Magic Moment, respectivamente. “Sus cuerpos son heridos una y otra vez. No hay forma de saber cuánto daño se han hecho realmente. Hasta que paran”, se dice en el demoledor 8.10. Un capítulo que nos muestra a dos hijas sobreviviendo a volcamientos, oscuridades y pérdidas: una prematura-el espejo recurrente de Alex- encontrando formas de aferrarse  a la vida, reponiéndose ante un escenario adverso que no eligió y una adolescente que pierde a parte de su familia y se ve obligada a ser su nuevo puntal; en uno de los más logrados pacientes-reflejos que ha tenido Meredith a lo largo del show.

La sensación de estar solos parados  en un suelo quebradizo cruza los episodios con serenidad y pequeñas ideas-fuerza como  casos médicos compuestos por chicos obligados a decidir como adultos:  siameses  con padres adolescentes llamados a ser criteriosos (8.11), un niño con más temple que su madre para asumir su enfermedad terminal (8.12) y una pareja cuyo corazón se detiene justo en el día de San Valentín (8.14).  “Cada día de nuestras vidas se mide nuestro desempeño. Parece que aún cuando tenemos la oportunidad de practicar y prepararnos… nunca estamos lo bastante preparados para los grandes momentos de la vida” es la premisa fundadora de Grey´s que intenta recuperar en esta etapa. Y lo hace con cariño e inusitada humildad.  (más…)

Post-it [#70]:Si mañana nunca llega (I)

…Hemos oído los poetas malditos instándonos a vivir el momento, aunque a veces debemos escucharnos a nosotros mismos. Debemos cometer nuestros propios errores, debemos aprender nuestras propias lecciones, debemos dejar las posibilidades de hoy bajo la alfombra del mañana hasta que no podamos más, hasta que comprendamos que saber es mejor que preguntarse, que despertar es mejor que dormir y que fracasar o cometer un error enorme es mucho mejor que no haberlo intentado.

“If Tomorrow Never Comes”,  Krista Vernoff.

Hablaron de American Idol. Shonda y Krista cuando se conocieron hablaron de Jennifer Hudson y un enredo televisivo pop que desconozco, pero la guionista de I’ am Tree (en la foto) dice que se puso nerviosa y habló sin parar,  tal como cuando George le habla a Meredith de ropa, en el episodio piloto. Cuenta que se jugó su continuidad en el guión del 1.06, que tenía mucho  que demostrar. Que Rhimes la contrató para la S2 porque estaba orgullosa de que se atreviera a matar a Annie, la paciente del tumor gigante y la fobia hospitalaria. Asegura que lo hizo porque estaba convencida que su mensaje debía ser “aprovecha el día, pues nunca sabes si tendrás otro”.

Krista y Bill Harper, guionistas en el set

 Krista Vernoff no sabía que Disarm sería su último capítulo Grey´s pero lo escribió como si lo supiese. El 7.11 exuda cariño por los personajes y respeto por el televidente; es una declaración de principios morales-éticos. Es un enorme episodio sobre hastío y vocación. Sobre heridas que cicatrizan, ciclos que se cierran y aprendizajes abiertos.

Yo no sabía que ella sería mi guionista  favorita de Shonda Land hasta que terminé de ver “Hazme perder el control “y retrocedí a los créditos para chequear su autoría. Mientras tomaba nota mental de su nombre, no imaginé que al tiempo escribiría sobre ella, que defendería a muerte su Good Mourning -Goodbye, que odiaría la frialdad de Holidaze… que su tinta se acabaría antes que la Anatomía de Grey  e intentaría una entrada para despedirla como merece.

No la publiqué antes, porque no supe bien cómo empezar, hasta que vi este injusto top 5 de la serie (escoge cuatro capítulos de Rhimes) y recordé que no estoy segura si Vernoff es una gran guionista, académica o creativamente  hablando, pero sí que  sus textos son los que mejor resisten el paso del tiempo dentro el planeta Grey´s. Que la diferencia el oficio: el poner sus convicciones al servicio de los personajes (y no al revés como su jefa), el querer mostrar una faceta nueva de los personajes y no,  utilizar un golpe de efecto vacío.

Recordé que le debo una que otra emoción y que si tuviera que irme a una isla desierta con un reproductor y sólo capítulos de Anatomía me llevaría algunos escritos por Shonda, claro, pero también un par de Zoanne Clack, Time After Time e Invest in Love de Stacy McKee…  y este TOP 7 de Krista Vernoff  ¿Quieres verlo?

TOP 7 de Krista Vernoff  (más…)

Post-it [#69]: Corazón desgarrado

Si yo me voy a lanzar a un acantilado, y tú vas a ser empujada hacia uno, ¿por qué no caemos juntos de la mano?

En esa obra maestra llamada The West Wing.

Dios.Destino. Don.Dar. Decir. Decidir. Dañar. Dolor. “Dios mío, ¿cómo pueden hacer esto?, dijo Cristina sentándose al lado de Meredith. En la frase venía el abatimiento que conlleva darse cuenta que a menudo el sistema es cruel, frío, ineficaz. Su amiga que días atrás lloraba porque sus amigos-colegas salvaron la vida de su hija, ya no la tiene. Ya no es la madre de Zola (o eso parece hasta hoy) porque un puñado de burocracia la ha considerado no apta. ¿Qué hace que una persona sea confiable? ¿Estabilidad? ¿Calidez? ¿Racionalidad? ¿Qué demonios implica ser buena madre?

No tengo idea, pero Debora Cahn -la guionista que Shonda Rhimes se dio el lujo de traer directamente desde The West Wing,  una de sus series favoritas  (y la mía)-  viene probando respuestas desde hace un rato. Partió en la S6 pero el asunto recién tomó fuerza en la incomprendida y fascinante finale de la S7

Unaccompanied Minor fue el primero en relacionar la maternidad con una dolorosa espera y a la pérdida de esta, con un universo aleatorio y mezquino. El 7.22 abría líneas para esperar una octava temporada acerca de la maternidad, la herencia y el aprendizaje, pero la idea asustaba. El pésimo manejo del tema en la storyline de Calzona nos hacía esperar lo peor: un mix de tesis liberales sacadas del  “manual del amor y el compromiso” que siempre esconden un mensaje conservador y una puesta en escena temerosa. Sin embargo, lo que va de S8 en torno a esos temas, me ha sorprendido gratamente, pues no ha sido discursiva para tratarlos sino que lo ha dejado entrever como una herida/cicatriz  de los personajes. Esa que a veces duele pero nunca se va. 

“She´s Gone” repite varias veces Meredith en clara alusión a la media premiere,  también escrita por Cahn, que tuvo a Grey dejando ir a Zola, a Avery siendo el Gunther mientras Callie  hace un sodoku; a Teddy despidiéndose de Henry antes de un procedimiento común. (“Te amo mucho y me has hecho muy feliz por primera vez en mi vida, creo”, le dijo)y… a Cristina llorando cuando Owen comprende que  lo que realmente ella quiere es ser cirujana.

“Se ha ido” repite varias veces Meredith en Dark Was the Night, un descorazonador episodio sobre la pérdida, que vuelve a enfrentar a  dioses-médicos con Dios,  a aprendices con sus maestros. A la profundidad de los cortes con la firmeza de las suturas.

Es tentador decir que con él Grey´s Anatomy está de vuelta, pero no lo haré. No creo que la serie deba regresar a ningún lado sino – tal como Justine, la paciente/escritora- encauzar la trama hacia el final que tanto personajes y público merecen. Dark Was the Night  con April en la banca y con  Teddy de titular, dándolo todo en la cancha, es un capítulo grande.

Grande: bien hecho,  con personajes adultos y trasfondo ambicioso. Dirigido por una gran directora: Allison Liddi-Brown, a quien Shonda Rhimes trajo desde esa factoría de talento y corazón a pulso llamada Friday Night Lights. Su cámara nos lleva a través de eventos que transcurren rápido pero dejan emociones inscritas en el telespectador. La responsable del mejor epi de Private por lejos  y dueña del ojo que  nos presentó a Henry Burton y capturó a Cristina aprendiendo que “lo único predescible de la vida es que es impredescible”, se despacha otro capitulazo que sabe la calidad de lo que tiene y deja a quién mira descubrirlo.

Que sabe distinguir entre diálogo y discurso,  entre actuar y dar vida. Que permite al televidente diferenciar entre ver y sentir.

Dark Was the Night  es una enorme entrega sobre menores no acompañados que crecen y adultos que empequeñecen ante un dictamen superior. Sobre personajes que cambian y sistemas que no.  Sobre series que contratan grandes talentos para hacer televisión emocionante. Sobre confiar en el poder  de las imágenes y conjugar con ellas palabras como dios, destino, don, dar, decir, decidir. dañar, dolor. Sobre estar frente a un episodio y decir: ¿Dios mío, ¿cómo pueden hacer esto?. 

Y también sobre vivir en el mundo real y, de repente, caer al piso con el corazón desgarrado. Y pensar: ¿Dios mío, ¿cómo puede pasar esto?. 

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Post-it [#68]: Corazón en una caja

Se torció el camino
tú ya sabes que no puedo volver.
Son cosas del destino, siempre me quiere morder.
El horizonte se confunde con un negro telón
Y puede ser como decir que se acabó la función.

Ha sido divertido, me equivocaría otra vez
Quisiera haber querido lo que no he sabido querer (…)
Ya sé llorar una vez por cada vez que río.
No sé restar, no sé restar tu mitad a mi corazón.

Fito & Fitipaldis en Me equivocaría otra vez 

“Tienes que volver al principio para entender el final” . Sonaba a convicción, ¿no?. “Put me in, Coach” tenía un corazón delator y el capítulo siguiente uno latiendo dentro de una caja. ¿Nos quieren decir algo? Hell, yeah.

 A riesgo de parecer esquizofrénica,  he escrito aquí sendos post acerca de los mensajes que Shonda Land envía al televidente y otros más sobre Anatomía poniéndose frente al espejo y sincerando parte de su proceso creativo. Me gustan las puestas en abismos, la metaficción, el cine sobre cine… y estoy, por historia personal digamos, configurada  para ver y entender un relato desde los lados de la pantalla: pensando en quienes lo disfrutan terminado tanto como en sus autores.  ¿A quién le importa? A nadie ¿Por qué parto el texto con unas líneas tan egocéntricas entonces?

Bueno, porque de eso -escritura, arrogancias, confesiones (y más)- va Heart-Shaped Box, un clásico instantáneo del planeta Grey´s, o si prefieren, el capítulo en que la sala de guionistas abrió sus puertas de par en par , giró la cabeza haciéndole un emotivo guiño al pasado,  exclamó  “somos diferentes” y avanzó.

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Post-it [#67]: Corazón Delator

Un señuelo
Hay algo oculto en cada sensación
Ella parece sospechar, parece descubrir
En mi debilidad
Los vestigios de una hoguera
Oh, mi corazón se vuelve delator
Traicionándome.

Gustavo Cerati en “Corazón Delator”

Parecía una declaración más, así a la ligera. Altman está ad portas del quirófano y se la lanza a Karev: “Lo único peor que una operación mala es una asustada”. No es misterio que “Poker Face” trata sobre miedos que paralizan, cálculos que  detienen, temores que cambian (y cambios que asustan), pero, lo siento,  es un capítulo desagradable de ver. Claro, está la estupenda línea de Kim Raver y el excelente cara entre Yang  y Callie… pero ¿qué más?  ¿Alguien sintió algo? ¿Se involucraron?

Terminé de ver Poker Face concluyendo que costaba meterse dentro de la pantalla en lo que iba de temporada y la razón era simple:  la historia carecía de progresión dramática. No había enganche, nada que nos hiciera preguntarnos que irá a pasar. Nada para sorprendernos.  Todo avanzaba hacia la obviedad,  las tramas eran autoconclusivas, y ya sé, están pensando en el desgastante nivel ocho de una serie de televisión, pero  no es excusa. No creo que Grey´s esté obligada a volver atrás en ningún sentido ni a satisfacer  la nostalgia del televidente. Sin embargo, estoy convencida que debe respetar ciertos estándares de calidad narrativa. Debe sacudirle el desgano a la Meredith que hoy nos ofrece Ellen Pompeo en clave comedia, quitarle el protagonismo a April; aplicarle desfibribilador a Arizona luego de que la dejaran agonizando en la temporada pasada (o lo que es igual: siendo una parodia de sí misma).

Terminé de ver Poker Face concluyendo  Shonda Land tiene que quitarse el miedo a que el elenco no renueve contrato (o disimularlo mejor). Sus guionistas  no  sólo ya no comentan sus creaciones en Grey´s Writers sino que también se muestran inseguros en la puesta en página. Los giros en la trama lucen tímidos, básicos, forzados .

Shonda Land  tiene que tomar una decisión y defenderla. Porque lo único peor que una serie mala es una cobarde. (más…)