
Un señuelo
Hay algo oculto en cada sensación
Ella parece sospechar, parece descubrir
En mi debilidad
Los vestigios de una hoguera
Oh, mi corazón se vuelve delator
Traicionándome.Gustavo Cerati en “Corazón Delator”
Parecía una declaración más, así a la ligera. Altman está ad portas del quirófano y se la lanza a Karev: “Lo único peor que una operación mala es una asustada”. No es misterio que “Poker Face” trata sobre miedos que paralizan, cálculos que detienen, temores que cambian (y cambios que asustan), pero, lo siento, es un capítulo desagradable de ver. Claro, está la estupenda línea de Kim Raver y el excelente cara entre Yang y Callie… pero ¿qué más? ¿Alguien sintió algo? ¿Se involucraron?
Terminé de ver Poker Face concluyendo que costaba meterse dentro de la pantalla en lo que iba de temporada y la razón era simple: la historia carecía de progresión dramática. No había enganche, nada que nos hiciera preguntarnos que irá a pasar. Nada para sorprendernos. Todo avanzaba hacia la obviedad, las tramas eran autoconclusivas, y ya sé, están pensando en el desgastante nivel ocho de una serie de televisión, pero no es excusa. No creo que Grey´s esté obligada a volver atrás en ningún sentido ni a satisfacer la nostalgia del televidente. Sin embargo, estoy convencida que debe respetar ciertos estándares de calidad narrativa. Debe sacudirle el desgano a la Meredith que hoy nos ofrece Ellen Pompeo en clave comedia, quitarle el protagonismo a April; aplicarle desfibribilador a Arizona luego de que la dejaran agonizando en la temporada pasada (o lo que es igual: siendo una parodia de sí misma).
Terminé de ver Poker Face concluyendo Shonda Land tiene que quitarse el miedo a que el elenco no renueve contrato (o disimularlo mejor). Sus guionistas no sólo ya no comentan sus creaciones en Grey´s Writers sino que también se muestran inseguros en la puesta en página. Los giros en la trama lucen tímidos, básicos, forzados .
Shonda Land tiene que tomar una decisión y defenderla. Porque lo único peor que una serie mala es una cobarde. (more…)

Después de “Free Falling” y “She’s Gone,” el doblete que nos presenta una etapa completamente distinta en el ir y devenir del Seattle Grace, a partir de la semana siguiente la octava empieza a fluir con naturalidad y con estos tres episodios, de los que –como veis– ya comenzamos a saber, aunque no todo nos pille por sorpresa: Webber dimite y Owen toma el puesto, ahora sin golpe de estado, de Jefe de Cirugía, y Ben vuelve sólo para encontrarse con que Daniel Sunjata es más alto y más apuesto que él y que tiene a la chica. Eso, y que parece que Sloan sigue con la astilla clavada en el pecho.


